la segunda bohemia | danza!

 
 

 

 
archivo de notas | archivo de especiales | foro LSB | contactanos
 
   

 

 

A r c h i v o // N o t a s

// Búsqueda por tipo de danza

danza y política | julio 08

Danza. Un lugar para la creación artística… pero también para la política

Se presentan ciertas dificultades a la hora de emparentar a la danza con la política (representada en diferentes formas de gobierno y en sus respectivos líderes). Una, proveniente del mundo de las artes, pone de manifiesto la expresividad corporal y artística de las personas. Además, apela al carácter emocional de los seres humanos. La otra, en cambio, se destaca más por el aspecto racional de los individuos, ya sea a través del debate, las ideas o la construcción de poder.

A pesar de sus diferencias, estas dos disciplinas pueden encontrarse, e incluso (como ha pasado en diferentes momentos de la historia) transitar el mismo camino. Este fue el caso de algunos reyes, emperadores o zares que han utilizado a la danza y a otros campos de la cultura como un importante vehículo para propagar sus ideas, conquistar a ciertos sectores y elevar su imagen personal. Si bien hay que destacar que estos grandes personajes no sólo vivieron del arte (la construcción real de poder pasó por ámbitos que no analizaremos en este espacio), la utilización de ciertas disciplinas como la danza, el ballet, la literatura y el teatro permitieron encontrar un punto común entre las ambiciones gubernamentales y las necesidades de crecimiento artístico y de entretenimiento de la población.

Uno de los casos más destacados es el de Luis XIV de Francia (1643-1715) (1). Este rey (uno de los más poderosos de la historia francesa y mundial) era un gran aficionado de la danza y sus aportes fueron muy importantes para esta disciplina. En esos tiempos, se produjo la profesionalización del Ballet y se fundó La Academia Real de Danza (1661). Sin embargo, todos estos avances fueron, en parte, herramientas propagandísticas para transmitir las ideas de Luis. Entres sus objetivos se encontraban: reafirmar el poder del régimen absolutista francés en el plano interno y acaparar la escena cultural europea, proyectándose como figura clave del viejo continente.

Lo más llamativo es como este monarca utilizó al Ballet para engrosar su figura personal en la población a niveles que rozaban lo divino. Se produjo un hecho saliente: Luis XIV interpretó al Dios Apolo (2) en el Ballet Royal de la Nuit. Esto nos deja dos observaciones: La primera, es que esta pieza musical representaba a la sociedad francesa de aquel entonces. El pueblo (personificado en el cuerpo de baile) ordenadamente seguía a la figura de Luis (protector del estado). La segunda, es la pretensión que tenía este rey de compararse con Apolo (de ahí su apodo de “Rey Sol”, en honor a su vasto poder y territorio). En este momento, pensarán: “¡Cuanta soberbia!”. Es verdad. Sin embargo, hay que entender que esta analogía se produce dentro de un contexto, el cual el poder del rey absoluto proviene de Dios. Entonces, puede parecer una idea altanera, pero no tan descabellada.

Otra gran personalidad que también merece su lugar en este artículo es el Emperador romano César Augusto  (63 a.c- 14 d.c), el cual fue uno de los pioneros en mezclar danza y arte con ambiciones políticas. Más allá que en esa época, se privilegió a otros campos de la cultura como la literatura (Por ej. “La Eneida”, de Virgilio) y la arquitectura (La Curia), la danza despertó de su gran letargo, habiendo sufrido persecuciones y prohibiciones en el pasado. De a poco, empezó a ganar lugar en los escenarios romanos el arte de la pantomima (el trabajo de los mimos, los cuales se comunican sin utilizar palabras) y en las fiestas, los diferentes bailes.

Si bien Augusto pretendía que de la mano del arte se rindiera culto a su imagen y a la del Imperio, este tenía otro objetivo: Intrometerse y atraer a sectores de la cultura romana. Estos, por lo general disidentes, se mostraban como un foco de resistencia al César. Sus ideas republicanas y su oposición al autoritarismo hacían prueba de ello. Sin embargo, con los avances que se produjeron en el campo artístico y los favores que se les realizaron a sus intérpretes, ciertos sectores empezaron a volcarse hacia el lado del Emperador. Este proyecto, que mezcló seducción con imposición (algunas personas sufrieron persecuciones y destierros por oponerse al régimen) fue una prueba de cómo Augusto mostró sus gran capacidad de liderazgo.

El arte, en medio de una ola de cambios //

Cuando se sentó la primera vez en el trono de Rusia, Pedro I (más conocido como “el grande”. 1689-1725) tenía una idea primordial: modernizar a su país. Para esto, quiso “importar” ideas políticas de Europa occidental. Entre ellas, atacar al sistema feudal, reorganizar el ejército y crear nuevas ciudades (como San Petersburgo). Mas allá de estos cambios en el sistema ruso, la cultura vivió un gran periodo de auge y redescubrimiento en esta era. Se levantaron prohibiciones a la danza (considerada arte diabólico), el teatro empezó a ser valorado de la mano del autor A. P Sumarokov y el tan clásico ballet empezó a dar sus primeros pasos. También, hubo avances en la literatura (empieza el denominado “Segundo período”, con las apariciones de M.V Lomonosov y A. Kantemir), en pintura y en Arquitectura.

A través de sus políticas, Pedro “el grande” llevó a Rusia a ser un reflejo de Europa occidental (usando a Francia como camino a seguir). Pero, fue de la mano del arte que intentó cambiar la mentalidad de la población. Entre sus campos, el ballet fue un medio importante para propagar el concepto de “modernización” en todo suelo ruso.

Luego, sus predecesores (no inmediatos) continuaron con este proceso de enriquecer la cultura. Ana Ivanova (1730-1740) inauguró en 1735 el teatro de la Opera Italiana, Isabel Petrovna (1741-1762) hizo lo propio en 1758 con La Academia de bellas Artes y en la época de Nicolás (1825- 1855) I se produce el nacimiento de “Una vida por el Zar”. Esta creación del compositor Mijaíl Glinka se convirtió en la primera ópera nacionalista rusa y cuenta el comienzo de la Dinastía Romanov (1613-1762), pretendiendo potenciar la imagen del zarismo.

Es innegable que grandes personalidades como Luis XIV, Pedro I, Isabel Petrovna y César Augusto hayan utilizado a la danza y a otras áreas de la cultura para obtener rédito personal y para que sus regimenes gocen de popularidad. Los espectáculos son una buena manera de “llegar” a la gente. Otra observación que se puede vislumbrar, es que por medio del arte pudieron instalar sus ideas y propagar sus proyectos en la sociedad. También, les sirvió para conquistar a ciertos sectores de la cultura (por lo general, opositores a estos gobiernos, los cuales podían a llegar ser acusados de “autoritarios”) y potenciar su figura de líderes ante la población. Esto último, fue el caso de Luis XIV, quién llego a ser comparado con el Dios Apolo, luego de que lo haya interpretado en una Ópera.

Más allá de los beneficios personales o políticos que estos líderes hayan obtenido de la danza y el arte, no podemos negar que estas se ganaron un gran espacio en las distintas sociedades de aquel entonces. Les propongo un desafío: Investiguen sobre la cultura en Rusia y analicen sus diferentes campos. Lo más probable que los textos sostengan que con Pedro “el grande” se llevó a cabo los grandes cambios en esa área.

Este artículo, no trata de defender a estos personajes que le dieron impulso a la danza, no sólo por amor al arte, sino también por beneficio propio. Tampoco, pretende encender un debate en torno a sus figuras y regimenes, sino en como utilizaron el arte y la danza como herramienta de sus políticas. Sin embargo, cabe destacar el aporte que estas le hicieron a la cultura, el cual trascendió las diferentes épocas. Pensemos un momento… En tiempos de Luis XIV se profesionalizó al Ballet en Francia. En la época de Pedro I se valorizó al ballet ruso, la literatura y a la arquitectura. Luego, Isabel Petrovna fundó La Academia de Bellas Artes de Rusia. Por su parte, Augusto abrió paso a la pantomima. Ahora bien, todos estos líderes han dejado de existir, tanto como el Absolutismo, el Zarismo y el Imperio Romano. Sin embargo, el Ballet, la danza, las Academias y las ciudades fundadas en ese entonces, siguen vigentes y permiten el desarrollo artístico de las personas.

A modo de conclusión, no es bueno ver que se transgiverse a los diferentes campos de la cultura (en particular, la danza) para fines propagandísticos. No obstante, es agradable saber que las formas de gobierno, los líderes y las ideologías pasan, pero que el arte y sus instituciones se mantienen intactos con el paso de los siglos.

alberto palanconi | apalanconi@lasegundabohemia.com.ar

(1) Cuando en este artículo se hace mención a un rey, zar, zarina o emperador, el inmediato paréntesis hace mención al período de tiempo en qué gobernaron.

(2) Apolo. Dios del Sol, la música y las artes.

 Fuentes:
www.wikipedia.org
www.alternativateatral.com.ar

 Bibliografía:
Diccionario Enciclopédico Ilustrado Sopena. Editorial Sopena.

volver

Ir al Archivo de Especiales click aquí

Ir al Archivo de Notas click aquí

Sugerinos un tema, una nota, lo que tengas ganas de saber, haciendo click aquí.

 




 

© Copyright 2007 La Segunda Bohemia :: Danza!. Todos los derechos reservados.