// E x t r a v a g a n t e c i r c o
Entrar a la carpa es entrar a un mundo paralelo, donde animales, payasos, mimos, acróbatas, malabaristas, magos y contorsionistas conviven en una burbuja de alegría y fantasía que no explotará hasta que, al terminar la función, debamos abandonar la carpa para volver a nuestra vida cotidiana.
Este ingreso a un mundo mágico es posible gracias al circo que durante años maravilla y niños y adultos y se renueva constantemente adquiriendo nuevas formas.
Este mes en La Segunda Bohemia los invitamos a espiar en el interior de este arte tan antiguo en el que varias disciplinas como el teatro, la música y, por supuesto, la danza se fusionan dando lugar a una palabra que, de sólo pronunciarla, nos dibuja una sonrisa en la cara: el circo.
/// Había una vez un circo…
Desde que el hombre empezó a registrar sus hazañas, sus descubrimientos, sus ideas, sus creencias, en fin, su cultura el circo estuvo presente como una importante forma de expresión corporal a través de la acrobacia, el malabarismo y el contorsionismo.
Estas actividades, que forman parte del arte circense, eran practicadas hace aproximadamente 3000 años por sociedades tanto del Lejano Oriente como de Occidente donde tenían una utilidad altamente relacionada con la preparación de guerreros, con los rituales religiosos y con las prácticas festivas.
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Estudios antropológicos afirman que la acrobacia estaba presente en la cultura mesopotámica y egipcia y posteriormente en Grecia donde los gladiadores, en su búsqueda particular por demostrar gran fuerza, realizaban juegos malabares con objetos de gran tamaño como las ruedas de los carros. Las mujeres también
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“malabareaban”, como se puede apreciar en algunas ánforas y jarrones griegos o en los grabados de las tumbas egipcias.
Paralelamente, en el antiguo oriente los malabaristas y acróbatas ya viajaban juntos en "troupes", utilizando todo tipo de objetos, tales como armas, juguetes infantiles como el diábolo y utensilios domésticos que lanzaban y recibían con diferentes partes del cuerpo.
Con los primeros viajes a América llegaron noticias de las costumbres indígenas, como en el caso de los Aztecas, especializados en el antipodismo (malabares con los pies), y los Shoshoni del Sur de California, donde los malabares formaban parte de los juegos de los niños. Además, en otras civilizaciones antiguas de América Central y del Pacífico Sur, las mujeres también participaban de este tipo de actividades, tal es el caso de las Islas Tonga del Pacífico Sur, donde las niñas hacían, y todavía hacen, malabarismos con grandes nueces denominadas "tui tui", y donde el éxito de su acto malabarístico tiene consecuencias sociales importantes con respecto al matrimonio y a las posibilidades de ascensión social.

Cabe destacar que fueron los romanos quienes en la antigüedad dieron el nombre “Circo” a los espectáculos públicos. Llamaban así al lugar reservado, principalmente, para las carreras de carros y caballos, comúnmente con forma de paralelogramo prolongado, redondeado en uno de sus extremos, con gradas alrededor para los espectadores. Además de las carreras, en el circo romano los desafíos concentraban los duelos de vida y muerte, entre hombres y animales.
Tras la decadencia de estas civilizaciones antiguas, principalmente las occidentales, las artes corporales como el teatro gestual, la danza, la gimnasia y el circo se “eclipsaron”, perdiendo su interés entre la población. Posteriormente, en la Europa de la Edad Media, estas artes empezaron a recobrar su espacio, volviendo poco a poco a la realidad ciudadana. Pero fue en el Renacimiento, cuando los artistas circenses volvieron a tomar los pueblos. Este circo renacentista era un arte del entretenimiento y desligado de las connotaciones guerreras, más relacionado con el circo conocido actualmente.
En este período las "troupes de saltimbanquis", ya incluían en sus espectáculos la música, el baile, los cuentos populares, las narraciones épicas, los títeres, además de las habilidades clásicas como la acrobacia y los malabares. En muchos pueblos se llegaba a acoger a los artistas itinerantes, ofreciéndoles un lugar para presentar sus espectáculos, que eran no sólo una atracción sino uno de los acontecimientos públicos más importantes en aquellas sociedades. Lentamente se fueron formalizando itinerarios, caminos por los cuales miles de artistas solían pasar durante todo el año, similares a los “circuitos” de festivales y concursos circenses que existen en la actualidad europea.
De la modernidad a la contemporaneidad
La época moderna fue la del desarrollo del capitalismo comercial e industrial lo cual también repercutió en la cultura. Este proceso de comercialización de la cultura popular se ve claramente en el circo que, si bien mantiene elementos tradicionales presentes en la Edad Media, introduce como novedades el grado de organización, el uso de edificios para las representaciones en vez de las calles o plazas, y el papel jugado por el empresario.
El primer circo moderno fue inaugurado por Philip Astley en Londres, Inglaterra el 9 de enero de 1768. Este circo nuevo marca el triunfo del espectáculo sobre la fiesta y sigue determinadas leyes: se desarrolla a una velocidad de ensueño, la magia sucede a la magia, y no hay tiempos muertos ya que romperían el encanto que deja al espectador asombrado y pasivo a merced de las sorpresas que desfilan ante sus ojos. Estas características, en consonancia con la revolución industrial que se estaba desarrollando en aquella época, hicieron que el circo se transformara en una de las principales costumbres de entonces.
Los primeros circos fueron anfiteatros permanentes elevados en las capitales por algunos innovadores de finales del siglo XVIII. El pionero de este nuevo género de espectáculo fue, como ya mencionamos, el inglés Astley, un antiguo militar. Sus espectáculos diferían considerablemente de los que el circo actual nos tiene habituados. Consistía sobretodo en ejercicios ecuestres, acrobacia, y doma. Se basaba en un estilo de parada militar con uniformes y estaba estrechamente ligado a la armada. Sin embargo la sucesión de ejercicios ecuestres, con algún número de cuerda floja, rápidamente devino monótona para los espectadores. Astley concibió la idea de introducir en el espectáculo escenas burlescas para remediar esta falencia. Es entonces que aparecen los clowns que son originalmente "campesinos" que se muestran incapaces de montar sobre un caballo, o de sostenerse correctamente. Se recurre también a las pantomimas que acabaron incluso por relegar los ejercicios ecuestres a una segunda fila.
Estos parámetros del circo persistieron, con algunas variaciones, hasta 1980. A partir de esta década del siglo XX se comenzó a erigir un nuevo modelo de circo, diferente al tradicional y el más conocido en la actualidad. Sus máximos referentes son los circos franceses de los C.N.A.C. (Centres Nationales des Arts du Cirque) y el Cirque du Soleil, compañía creada por Guy Laliberté y Daniel Gauthier en el año 1984 en Québec, Canadá, cuyos espectáculos son conocidos en todo el mundo por sus asombrosas acrobacias, su creatividad, sus efectos de luz y sonido, música y escenografía.

En el circo tradicional, llamado el "el mayor espectáculo del mundo", los números se suceden sin nexo de unión entre ellos, sin continuidad argumental, siendo el jefe de pista el que los va presentando. En el nuevo circo se trabaja sobre un guión con continuidad teatral en el que el hilo conductor viene dado por un personaje o por la propia sucesión de las imágenes circenses.
La tradición ecuestre y militar del circo clásico, y el posterior anexo clown como parodia del deporte, es reemplazado por nuevos valores como la experimentación y el sentido poético y artístico en el circo contemporáneo. En este último es poco común el uso de animales y prevalece una mayor sofisticación y técnica donde el riesgo es controlado y se destacan la teatralidad, la música y la danza contemporáneas, así también como el diseño de vestuario con nuevos materiales. En contraste, en el circo antecesor el riesgo es mayor, se caracteriza por la precariedad de medios, la habilidad y la destreza. Están presentes la exhibición, el dolor (faquires), deformidades (mujer barbuda, enanos), se utiliza música e instrumentos propios de circo y el usual vestuario colorido y de lentejuelas.
Es interesante destacar la variación en la forma de transmisión del saber en el ámbito del circo. Hasta hace pocas décadas el circo se transmitía dentro de las propias familias, en las carpas, continuando en una gran mayoría de casos una tradición familiar mientras que en los circos posmodernos se habla de una “familia internacional” donde los mejores artistas de distintas regiones del mundo son reclutados por las compañías y trabajan en conjunto. En la actualidad, cabe destacar la constitución de escuelas que, con un objetivo artístico-pedagógico, facilitan la continuidad de este saber.
Más cerca de la danza
En algunos países este circo posmoderno se ha desarrollado gracias al apoyo e incentivo estatal como en el caso de Francia, donde en una gran mayoría de regiones existen los Centres Nationales des Arts du Cirque. Es en este nuevo circo donde la relación con la danza contemporánea deviene fundamental. A partir de la transformación de los artistas en las escuelas de artes circenses estatales francesas aparecen como obligatorias cuatro disciplinas básicas de circo: la acrobacia, el equilibrio, la danza y el teatro. Esto hizo que los artistas de circo posean una técnica integral, que mejoró la calidad de los espectáculos, a los que incluso ahora se les introduce un coreógrafo para las puestas en escena. El circo ya no es un espectáculo de entretenimiento variado, sino que ahora es una obra con sentido. Sin embargo, este nuevo circo no elimina al tradicional sino que trabaja sobre él.
El bailarín y coreógrafo Philippe Decouflé fue uno de los pioneros en danza circense. Nacido en París en 1961 y formado en el circo en el CNDC y el mimo con Marcel Marceau ganó popularidad con sus innovadores obras en la década del 80. Las técnicas de circo proporcionan a sus creaciones de danza contemporánea una cualidad elástica e inalcanzable que las caracteriza con un lenguaje propio de desarticulaciones y deslizamientos sutiles.
Al aumentar los aspectos de teatralidad y la incorporación del simbolismo de la danza, el circo se acerca al campo de la expresión a través del cuerpo mucho más que en sus inicios.
El circo resurge, más que nunca, como manifestación artística de expresión corporal.
Para comprender esta dimensión característica del circo vale realizar una contraposición con el deporte donde el gesto, aún participando de una dimensión expresiva, va a potenciar básicamente aspectos adaptativos, eficaces, de la mecánica del movimiento. En las prácticas corporales deportivas, en las cuales el objetivo es la eficacia motriz en relación con una actividad o un medio dado y regulado por unas reglas de juego, la expresividad aparece como anexa a la acción, y se integra a ella según las formas particulares exigidas por esta acción con el fin de hacerla más productiva. Es decir que allí la expresión aparece en un segundo plano mientras que en el ámbito de las actividades circenses, es la facultad expresiva y comunicativa del gesto la protagonista mientras que la mecánica corporal permanece al servicio de esta dimensión expresivo-comunicativa.
En la aplicación de técnicas de circo como la acrobacia, los equilibrios cuerpo con cuerpo o cuerpo con objetos, los juegos malabares y el arte del clown predominaría la función poética en la que el acento está situado sobre el mensaje por sí mismo.
El circo nacional
En Argentina se dio una variante de este género artístico, denominada circo criollo. Surgida entre 1840 y 1866 en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, difundió principalmente el género gauchesco a través de danzas y canciones. Se caracteriza por tener dos partes, la primera de habilidades y la segunda de actuación: el drama criollo. El primer y más famoso drama es el titulado "Juan Moreira", basada en la popular obra de Eduardo Gutiérrez que relata la historia del gaucho perseguido por la ley, y representada por los hermanos Podestá.
Nuestro país no resultó indiferente al fenómeno del circo contemporáneo que ha dado origen a destacadas escuelas como La Arena y El Coreto. Esta última escuela y compañía ha tomado como modelos los CNAC franceses y en el año 2005 realizó una obra conjunta con la Escuela Nacional de Artes de Circo de Rosny, de Francia, y el Centro de Artes del Circo. El espectáculo “Circo efímero”, creado por el coreógrafo francés Gilles Baron, contó con la participación de los alumnos de las tres escuelas.

En el interior del país las escuelas circenses también tienen una fuerte presencia como el caso de Circo en Acción. Esta compañía de Río Cuarto, Córdoba es una asociación sin fines de lucro, que tiene como objetivo (continúa en la columna de la derecha...) > |
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c l o w n //
/// ENTREVISTA A ERICA YNOUB
Dentro del mundo del circo, el clown es un personaje que se destaca. Ya sea por sus chistes, torpezas u otras cosas. Sin embargo, no es tan fácil convertirse en uno de ellos, porque requiere descubrir muchos aspectos propios y mantener contacto con el público. Para saber más sobre este arte, La Segunda Bohemia mantuvo una charla con Erica Ynoub, profesional de esta disciplina hace años.
Erica Ynoub es egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano. Practicó danza clásica, danza-teatro, contact-improvisation, danza contemporánea y entrenamiento corporal. Sin embargo, desde hace años se sumergió en este arte, el que no sólo practica, sino que también enseña y es responsable de varios cursos y talleres.
Esta sobresaliente artista forma parte de “Los Papota Payasos Group”, en el cual (desde el 2003) realizan su espectáculo “Noches Payasas”. Además, también integra “Clown No Perecederos”, un show que colabora con distintas instituciones de bien público.
En esta entrevista, Erica nos introduce al mundo del clown, explicando ciertas pautas básicas de esta disciplina, como el contacto con el espectador y aclarando que los payasos pueden provocar más sensaciones que sólo la de la risa.
-¿Qué es lo que un clown busca?
Un clown busca el contacto con el público. Tiende a generar risa, pero no es la única emoción que provoca. Puede conmover desde otro lugar: ya sea haciendo pensar, reflexionar y hasta llorar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las sensaciones (como por ejemplo, reír) son una consecuencia de la comunicación entre el artista y los espectadores.
-¿Este arte requiere de una gran habilidad técnica?
En un principio, no requiere. Al comenzar, se enseña lo básico del clown: mirar al público, recibir lo que viene de ellos y accionar en función de estos hechos. También es importante estar proyectado ante los espectadores. El aspecto técnico (acrobacias) es más trabajado por el clown de circo que por el de teatro.
-Para construir la figura del clown… ¿Qué rol juegan el fracaso, el error y la vulnerabilidad?
A través del fracaso y el error, aparecen elementos característicos de cada persona. El clown se construye a partir de lo que cada individuo trae dentro de él. La vulnerabilidad es ubicarte en escena, receptivo a estar en tiempo presente. O sea, disponible a ser modificado por lo que pasa.
-Leí un artículo en el que sostenía que un payaso “no es actor porque es lo
que es.” ¿Estás de acuerdo con esa afirmación?
No estoy de acuerdo, porque el clown es un actor. Uno al principio es (se basa en propias características para formar su payaso), pero luego ambos (persona y actor) se van separando. Si bien se descubren cosas propias, uno no siempre es un clown. Además, este arte también es una manera de hacer teatro.
-Teniendo en cuenta que para sacar el payaso que uno tiene dentro haya que buscar en la propia intimidad ¿Hace a esta disciplina difícil?
Depende de los momentos de cada persona. Capaz hay alguno que no puede y luego lo supera. La clave es estar preparado para jugar con uno mismo y ponerse en ese estado de vulnerabilidad sin tanta resistencia.
-¿Qué fue lo que te atrajo de este arte?
Antes practicaba danza-teatro y hacía reír. Entonces, me recomendaron que haga clown. Al principio, no pude hacerlo porque no estaba preparada para jugar conmigo misma. Después, practiqué circo (zancos, acrobacias, entre otras cosas) pero siempre tuve presente de que quería volver a intentarlo. Lo hice y me fue muy bien porque podía jugar con lo que pasaba.
-¿Es difícil enseñar clown?
Yo esperé años. Una cosa es ver a alguien y realizar un movimiento técnico y otra marcarles los tiempos a los alumnos o que busquen una punta. Lo difícil es que el profesor y el alumno salen en búsqueda de algo que no saben qué es.
-¿Recomendarías practicar este arte?
El que desea hacerlo, que lo practique. Pero deben realizarlo por gusto. Lo que recomiendo a todos es que trabajen elongación porque hace bien.
Clown: La risa como una de las características primordiales, pero también la relación con el espectador y el autoconocimiento.
Dentro del mundo del circo, uno de los personajes que más se destaca es el payaso, el cual inmediatamente se lo relaciona con el humor. Pero, si bien uno de los objetivos más importantes de los clowns es hacer reír, también lo son el hacer sentir y reflexionar. Uno de los aspectos más importantes de este artista es la constante interacción que tiene con el público, ya que busca a través de gags la risa de la tribuna pero también los utiliza como un medio para expresar emociones.

La etapa más difícil de afrontar para un clown es la de armar su personaje. Esto representa un inconveniente: No deben crear a un personaje, sino autodescubrirse a ellos mismos porque la clave está en sacar a luz ciertos aspectos íntimos o de la personalidad que le incomodan, potenciarlos y llevarlos al ámbito del humor otras emociones. Por ende, un payaso saca mucho de sí mismo, pero de una manera exagerada. El desafío radica en el hecho de que no todas las personas tienen la fuerza (o las ganas…) de distinguir sus debilidades o verse ridículo. Por eso, estos artistas buscan desde la vulnerabilidad empezara darse a conocer a la gente, pero también a ellos mismos.
Para concluir, los clowns también deben poseer grandes habilidades técnicas, ya qué hace volteretas, acrobacias, malabares, caídas, entre otras acciones. Las claves para entender a estos artistas son la sinceridad, vulnerabilidad y el hecho muy importante de reírse de si mismos lo cual te da una gran libertad (cuando uno reconoce sus errores con gracia, puede llegar a tener una mejor manera de afrontar el mundo y sus problemas).
/// Diferentes clowns
No todos los clowns tienen los mismos objetivos y características. Es por eso, que hay diferentes tipos. Para empezar a describirlos, hay que aclarar que el grupo qué mas se destaca es el trío de clowns, el cual está conformado por el Clown de cara blanca, el Augusto y el Segundo Augusto o Contraugusto.
Vamos a comenzar con el Augusto, quién se destaca por sus tonterías y ridiculeces, convirtiéndose en el que más hace reír al público. Muestra un poco respeto por las normas y la autoridad y refleja la idiosincrasia infantil. Luego, se encuentra el Clown de cara blanca. La mejor manera de describirlo es hacerlo después del augusto porque representa todo lo contrario. Es la ley y el orden. Es aquel que corrige los “errores” infantiles de sus compañeros. Si bien este artista no va a causar mucha gracia en los espectadores, es muy importante para hacer de partenaire de sus compañeros, los cuales necesitan de alguien riguroso para destacarse. El que completa el trío, es el Segundo Augusto, quién se convierte en el cómplice del primero y amplia sus gags.
Esperemos que esta reseña haya servido para que comprendan que los clowns no son todos iguales y que elaborar su personaje es muy difícil y que no cualquiera se animaría a hacerlo.
alberto palanconi | apalanconi@lasegundabohemia.com.ar
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(...) principal, la creación de espectáculos, como así también la enseñanza de las técnicas circenses. En el Club Acción Juvenil dispone de un lugar abierto a todas las personas que deseen acercarse al circo y a las ramas relacionadas: teatro, danza y música, entre otros, equipado con artículos de malabares, trapecios, telas, sistemas de seguridad para acrobacias aéreas y de suelo, y un escenario para montar espectáculos.
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Desde sus comienzos, en agosto del 2002, en Circo en Acción, se dictan talleres anuales; y se han realizado espectáculos privados, callejeros y también producciones independientes; además dando la posibilidad a los talleristas de mostrar sus habilidades al público en general y llegar a forjar su propio espectáculo.
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Un arte vivo y abierto al mundo
El circo es un arte vivo que sigue presente en el umbral del siglo XXI gracias al esfuerzo de un numeroso grupo de colectivos que iniciaron hace un par de décadas su renovación con espíritu de cambio y nuevas aportaciones técnicas.
Las nuevas producciones están haciendo que el circo se vaya modificando y nutriendo continuamente en la evolución hacia el circo contemporáneo que busca fusionar y enriquecer la técnica circense con otras expresiones artísticas. Es así como la presunta especificidad del circo clásico se diluye en un entramado difuso de procedencias.
El circo contemporáneo ha abierto sus carpas al mundo en una hibridación que implica no sólo la influencia de diversas artes y culturas en el circo sino en el sentido inverso: la influencia circense en el teatro, la música y la danza. Las mismas carpas abiertas que nos siguen invitando a entrar a un mundo fantástico tal como sucedía hace miles de años.
victoria boerio | vboerio@lasegundabohemia.com.ar |