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danza clásica | febrero 08

ENTREVISTA A CELESTE CAPARELLI       

Danza clásica. La enseñanza para niñas.

La Segunda Bohemia tuvo la oportunidad de conversar con esta destacable bailarina y profesora de danza clásica acerca de cómo las más pequeñas van dando sus primeros pasos en esta disciplina.

Desde su propia academia de artes, imparte clases, entre otros, a alumnas de seis o siete años. Es por eso, que aprovechamos esta entrevista para ahondar más sobre el sistema de aprendizaje que tienen las niñas, en que aspectos físicos, técnicos y mentales se hace mayor hincapié a esa edad, hasta que punto hay que ser exigente como docente y como tiene que ser la relación entre ambas partes.

Muchos sostienen q para perfeccionarse en cualquier estilo primero tiene que tener una formación en danza clásica, ¿estás de acuerdo con esta afirmación? ¿por qué?
Estoy de acuerdo con esa afirmación porque el clásico es la base de todas las danzas. Lo que te da es línea y técnica. O sea, línea para pararte arriba de un escenario y también seguridad en cuanto a eje para bailar. La danza clásica, desde la barra y el lenguaje de cuerpo, es la plataforma para practicar cualquier estilo. Por ejemplo, en danza jazz todo lo que tiene que ver con el eje, la presencia y la posición es gracias al clásico.

Como profesora de niñas/os ¿en qué elementos físicos, técnicos y mentales hacés mayor hincapié? ¿hay algún aspecto más importante que otro?
Depende de la edad de la niña. En “Iniciación a la danza” (de tres a cinco años) la enseñanza es a partir del juego, sobre todo por la atención que te presta una chica. Además, hay que tener en cuenta que recién empiezan a conocer su cuerpo y no les podés hablar ni de derecha ni de izquierda o de metatarso porque no lo entienden. Por eso, los movimientos técnicos entran desde el juego para que las chicas empiecen a entenderlos.

Cuando son un poco más grandes (seis o siete años) trabajo con ellas la nomenclatura real de la danza (o sea, desde el francés) pero relacionándolo con algo. No les puedo decir “Battement Tendu Anaban” porque no lo entienden y me miran mal. Después de dos o tres meses ellas mismas lo relacionan (Por ejemplo. “Abrir y cerrar la puertita” es Battement Tendu y “que cuando separo un pie” es degallet). En cuanto a las posiciones, lo incorporan rápido porque son en castellano (1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª). En el aspecto mental intento de descontracturar un poco la clase y hacerlas entender que vienen a divertirse. Ya de por sí la danza es compleja y formarte en ella es doloroso muscularmente, entonces trato de que no la pasen peor todavía. En lo físico, no hay tantos problemas porque el cuerpo es más flexible.


Celeste Caparelli

Si bien todos los elementos se complementan, cuando son más chicas hago un mayor hincapié en el aspecto mental. Por eso, en las clases para niñas trabajamos la técnica pero les hablo mucho porque cuando entienden los movimientos en su cabeza, lo transmiten más rápido al cuerpo.

¿Cuáles son los movimientos técnicos que las niñas/os tienen que aprender como base para dedicarse a este u otra disciplina de danza en un futuro?
Me gusta que a los seis o siete años muestren un conocimiento de barra. Lo que me interesa que pase es que entiendan musicalmente como se trabaja. O sea, la puesta (cuando empieza y termina un tema y su tiempo). Hago hincapié en el tiempo para que puedan trabajar mejor. Es difícil hacerlo desde cualquier lugar sin esa noción (Por ejemplo. Si no les avisas, no saben cuando empezar).

Los pasos básicos que tienen que saber a esa edad son: Posiciones de pie (por lo menos 1ª y 2ª). En cuanto a la rotación tienen que entender que es hacia fuera (más allá que circularmente no entiendan que es lo qué está haciendo fuerza, pero sí que están rotando). También tienen que saber hacer un Plié y Tendu. En el centro, capaz 1ª posición y entenderla.

¿Cuáles son las mayores dificultades que se presentan a la hora de enseñar a las más pequeñas sobre danza clásica? ¿Hay algún sistema de aprendizaje que les sirva a tus alumnas para llevar a cabo mejor este arte?
Hay varias dificultades. Depende de cómo llega cada alumna a la clase. Si viene porque le gusta la danza, los problemas son casi nulos porque tienen óptimas condiciones físicas e incorporan cosas rápidamente, salvo que haya un tema personal de déficit de atención o que sean hiperactivas. También, hay nenas que son observadoras y en las primeras tras clases no se mueven pero después bailan bien.

En general, no tengo problemas técnicos. Eso empieza cuando son más grandes y no hicieron nada de chicos porque el cuerpo está duro y no entienden el lenguaje. En forma de resumen, si a la alumna le gusta la danza no hay mucha complejidad, salvo que haya problemas personales. Por eso, hay que estudiar a cada nena.

¿Te complica a la hora de dar clases ciertas situaciones como que una alumna esté llorando?
Se complica cuando hay problemas personales como que a la nena no le gusta bailar y te la tiran en la clase o vienen con el peso de la frustración de la madre. También puede ser que la pequeña quiera practicar danza pero viene con la presión de que los padres la quieren llevar a un casting. Los problemas personales (separación de los padres, dificultades en el colegio, muerte de un familiar, entre otros) se notan en las nenas porque a veces tienen como regresiones. Capaz, no les sale algo y lloran, se ponen como bebotas o se pelean en clase. Por eso, trato de desdramatizar. Por ejemplo, a veces jugamos a caernos para demostrar que no es tan grave.

La danza requiere un compromiso: la nena tiene que estar cómoda, el padre tiene que saber que es lo que hace su hija y el docente tiene que saber que es lo que les pasa a ambos. Entonces, trato de trabajar también con los padres. Esto es complejo, pero a mí me divierte enseñarle a las chicas porque es mucho más satisfactorio.


Clase de Celeste Caparelli

El control de la rigurosidad, la paciencia y la integración //

¿Cómo ayudas a cada alumna/o para que maneje las cuestiones que tienen que ver con su lenguaje corporal?
Tiene que ver con mi observación. Por lo general, me tomo un mes de adaptación de las alumnas para conmigo y yo para con ellas. Por esta razón, las clases no son con muchas alumnas (seis o siete por clase) porque me gusta ver particularmente a cada una. Hay momentos que parece una clase particular, ya qué cada una entiende diferente y procesa de esa manera. Puede pasar que el problema de una alumna sea la rotación, de otra el brazo, de una tercera el cuello y así sucesivamente.

Las clases duran una hora porque después las nenas pierden la atención. En los últimos quince minutos ya las empezás a “perder”. Es por eso, que en el final practicamos saltos y eso las mantiene activas.

A la hora de enseñarle a una niña/o ¿La rigurosidad y la exigencia entran a jugar su papel en la enseñanza? ¿En que momentos aparecen estos aspectos? ¿Hasta que punto es bueno ser exigente y riguroso?
La exigencia la tengo en toda la clase. Lo que no quiera decir que sea estricta. El clásico es técnico y no podés salir de eso. Entonces, trato de no ser muy rígida porque el cuerpo se tensiona y eso no es bueno para bailar. Además, intento desdramatizar y que aprendan más desde el lugar de divertirse. Sin embargo, tienen que saber que están aprendiendo una técnica y que hay cosas que tienen que salir. Para eso es muy importante el manejo de grupo. El docente tiene que estudiar profesorado para saber sobre eso.

Además, hay que involucrarse con cada una de ellas para saber lo que les pasa. Sin embargo, no tenés que meter tu vida. Hay que mantener distancia personal.

Con las chicas no me parece necesario ser estricta. Ellas tienen que disfrutar el proceso de aprendizaje y no sólo el producto final.

En estas clases ¿qué rol juega la integración entre profesora y alumna? ¿Y entre las alumnas?
Es importante. No sé si pasa tanto por la relación docente y alumna, sino en establecer un vínculo real con ellas. En general, tiene que ver más con un vínculo afectivo porque las pequeñas son propensas a ser más demostrativas. Esta idea tiene que estar en los cursos porque sino la nena no viene más o la pasa mal todo el año.

En cuanto al grupo, trato de que se integren pero que no compitan entre ellas. La danza es muy competitiva desde mucho lugares, como: “A mi me sale mal y a la otra bien”. Además, está presente el espejo, el cual tiene dos costados: Por un lado, aparece el ego personal. Por el otro, al verte te acostumbras a tu cuerpo y te sirve para evitar complejos en el futuro. Por su parte, el docente tiene que establecer una igualdad (Por ejemplo: “Somos un grupo y a fin de año hacemos un cuadro musical y bailamos todas juntas”).

Para perfeccionarte como profesora de pequeñas, ¿se mejoran ciertas características como la paciencia?
En mi caso particular, es raro porque en la vida no tengo tanta paciencia. Sin embargo, al enseñarle a las nenas me pasa otra cosa y no me genera la obligación de que tenga que tenerla, ya qué en ese momento la tengo. Además, entro en su universo y en su lenguaje porque no me puedo parar desde el lugar de adulto a dar clase. También, tengo que estar informada (de lo que hay en televisión, figuritas, entre otras cosas) para participar de una conversación con ellas.

De todas maneras, no pasa tanto por la paciencia, sino que hay que abrir tu mente y trabajar con uno y con la frustración de uno.

¿Cómo es eso de la frustración de uno?
Es la frustración del docente. O sea, te ves a vos hacer algo y al enseñarlo pensás: “Yo quiero que esto salga” y después ves a las chicas y (por supuesto) cada una de ellas tiene su versión de lo que una está haciendo. En realidad, es trabajar con la impaciencia y ansiedad de una y querer que salga bien. Las clases empiezan en marzo y a las chicas les cuesta readaptarse a la dinámica de las clases. Entonces, pasan uno o dos meses hasta que vuelvan a entender algunas cosas, puedan bailar y que los nuevos grupos me reconozcan como profesora.

Empezaste en este arte desde pequeña (Expresión corporal y Danza clásica desde los 4 años) ¿Qué cosas valiosas aprendiste en esos primeros años de enseñanza y  querés transmitirlas a tus alumnas ahora como profesora?
En expresión corporal, usaba mucho la improvisación. Me sirvió para aceptar que nada de lo que yo hiciera iba a estar mal porque no era técnico. Entonces, trabajé mucho la expresión artística. Si esto lo hacés desde chica, cuando sos más grande te ayuda para conectarte más fácil con vos misma.

Trato de incorporar a las clases la improvisación y trabajar la expresión artística. Lo hago para que haya un mayor disfrute de la clase. Sin embargo, en clásico no rompo tanto las estructura de la clase como en jazz. Igualmente, trato de meter la improvisación en algún momento (por ejemplo. “Diez minutos de estilo libre”) para que e conecten con ellas mismas y entiendan que estás bailando. Si estás agarrada de una barra haciendo un Tendu pensás: “Esto no es danza”. Una recién se da cuenta que baila cuando se hace una coreografía.

alberto palanconi | apalanconi@lasegundabohemia.com.ar

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